Gracias a mis amigos y seguidores por facebook y por esta vía que me estimularon a continuar escribiendo.
El impulso de la necesidad luego de lo vivido en los últimos días me hace regresar por aquí, esta vez sin virus...
Hoy tuve la oportunidad de promocionar una de las películas en las que trabajé "Ultimo Cuerpo". Promocionar en este caso significa hacer mercadeo directo en el cine, tener presencia, pasearse por la cola de la taquilla y hablar con las personas, invitarla a ver la película, tomarse fotos con las personas que se acercan al stand, escuchar las críticas y comentarios, pulsar la reacción de la gente en la sala, hablar con el personal del cine para saber como asimila la gente la película, etc. Fué una experiencia de aprendizaje enorme que estoy dispuesto a continuar haciendo.
Estoy realmente impactado no sólo por la reacción de la gente con la que conversé hoy, sino por las críticas de la película que he leido en diferentes medios los últimos días...
Cuando hice "Las Caras del Diablo", también bajo la dirección de Carlos Malave a quien respeto enormemente por su valor y ganas de hacer cine, me vi expuesto como nunca antes a la crítica de los espectadores y el público. Durante muchos años hice teatro, montones de obras, pero la exposición que da el cine es completamente diferente. En ocasiones siento que es como salir desnudo de la casa, o como un sueño que tenía cuando chiquito en el que estaba en el colegio y de repente me daba cuenta que me encontraba vestido con mi pijama. La sensación de que mis espacios mas íntimos estaban descubiertos en el medio de la calle era algo difícil de explicar. Ese sueño es lo que mas se le parece.
Aprendí, comence a diferenciar lo que significaba una crítica argumentada y con sentido de un comentario impulsivo desde el sentir, ambos válidos por cierto. Pero pase mucho trabajo con comentarios como "Ninguna de las actuaciones sirvió para nada", eso incluso me valió discusiones con amigos queridos. Que bueno que estoy desarrollando esa piel mas gruesa para recibir esos comentarios y opiniones. Y que bueno recibirlas, finalmente el arte es subjetivo y los que estamos en cualquier expresión del arte ponemos todo lo nuestro en lo que hacemos para el expectador en este caso, que también interpreta lo que damos a través de su propia esencia y proyección particular.
Lo que me hace sentir infinitamente triste es la manera en que estos espectadores (incluso algunos de ellos compañeros de proyectos) hacen sus críticas. Estoy realmente impactado después de vivir la experiencia de hoy de volver a leer los comentarios de varias personas. Pareciera que fueran invadidos por la verdad absoluta, como una especie de don divino que les permite destrozar en segundos y en un par de líneas horas, días y meses enteros de trabajo de cientos de personas. Algunos con argumentos provenientes de la literatura o de su conocimiento de cine y narrativa que se conectan muy poco con la crítica en cuestión, solo intentado darle peso al comentario. Otros (quizá mas auténticos pero no menos descarados) simplemente haciendo declaraciones contundentes de lo que está bien o está mal. Dictaminando resultados de manera absoluta incluso sin hacer el real esfuerzo de entender porque el director está contando la historia de esa manera y a través de esos recursos.
La sensación que tengo ahora es como la imágen esa del pescadito que entra en la laguna y miles de pirañas le caen encima... El pescadito es cualquiera de nuestros directores de cine que se arriesga a la aventura de hacer cine en Venezuela. Y entonces lo conecto con el afan que tenemos de destruirnos a nosotros mismos. De mordernos como pirañas haciendo añicos nuestra identidad como venezolanos, sin saber o entender lo que pasa del otro lado, sin contextualizar, sin realmente (y esto es lo mas triste) asimilar lo que significa hacer cine con escasos recursos en nuestro país.
Estuve dos meses rodando un largo del director Hector Puche llamado "Todo por la Taquilla", esta película fué realizada por sobre todas las dificultades, los actores, técnicos, maquilladoras, asistentes colaboramos con nuestra energía, dinero, esfuerzo, pasión para hacer un producto con la mejor calidad que se podía. Estuvimos dos semanas en Trujillo practicamente comiendo arepas mañana, tarde y noche (gracias a dios que habían arepas), viajamos a valencia en una camioneta destartalada a la que se le pincharon dos cauchos en el camino, chocamos y casi nos quedamos varados. Pero el Director la tenía clara: "Vamos a rodar las escenas". La satisfacción que teníamos era ver el producto al final de cada día de rodaje, entonces el mal humor, el cansancio y las discusiones se devanecian porque todos nos acordabamos que estábamos allí por pasión.
Hoy en el cine cuando veía los números de las entradas que quedaban disponibles en la pantalla, me motivaba el acercarme a la gente e invitarla a ver la película.
"Cine Venezolano...??? Que va... Yo voy a ver los Piratas del Caribe..." "Pero mira no es lo mismo de siempre? el barrio, el malandro, las groserías?" "Pero tu de verdad eres actor de la película? no te creo?"
Me niego a que catalogemos nuestro cine con un parámetro importado que no tiene que ver NADA con nosotros. Me niego a que sigamos hablando del cine que hacíamos en la década de los 70 o los 80. Estamos evolucionando a otras propuestas, a otras formas de expresión con los escasos recursos que tenemos, y eso hay que celebrarlo.
Fué una aventura convencer a varias personas a que entraran a la sala, y luego al salir esperarlos para chequear que le había parecido la película. Fué gratificante escuchar comentarios positivos, observaciones y críticas, desprendidas del ego del crítico, del académico, del dueño de la verdad absoluta. Se trataba sólo de expectadores que comentaban aciertos y defectos.
Me gustaría en este momento que los críticos vivieran la experiencia de hacer cine, completica.... De escribir un guión, llevarlo para la aprobación pertinente, que se lo aprobaran o no, cualquiere de ellas... Que convocaran a sus actores y vivieran la experiencia de lo que significa hacer una película y desnudarse ante el público como lo hacemos los actores técnicos y directores. Pero que también fueran a las salas, estuvieran pendientes de los números, y mejor, que tuvieran que pagar sus cuentas de lo que produce la película. Que hicieran que la sala se llenara como hoy lo logramos nosotros y que se sentaran a ver la película como hoy lo hicimos nosotros y escucharan las reacciones del público y cerraran el círculo que abrieron un año o dos atrás cuando decidieron hacer la película. Entonces desde allí que hicieran sus comentarios. Conectados desde la empatía, entendiendo el contexto, desprendidos de su ego. GRAN EGO. Probablemente el mismo desde el que estoy escribiendo estas líneas, con la diferencia que ha llevado palo en el set y en las salas de cine varias veces.
Todos tenemos derecho a expresar lo que queremos y sentimos, de eso se trata, todos tenemos derecho también al respeto y a la consideración. No sólo en el cine, en la calle, en la política, en la vida pública.
Al erudito, al letrado, al conocedor fanático de cine, al novel director o actor, al vecino quisiera pedirles respeto. Solo eso. Lo demás es bienvenido, porque el arte es entrega y porque después de todo... ya estamos en pijama en la calle y lo vamo a seguir estando.

Wow Sócrates, sentí que tu experiencia frente al "desnudo" es traspolable a cualquier actividad humana y por supuesto -cada quien arrima la brasa a sus sardinas- a la política; donde "todos los políticos son unos corruptos, ineptos y sólo piensan en sus intereses" y claro...."yo no me meto en política porque si no trabajo, no como" (como si se tratara de un oficio -¿o arte?- de vagos.....)de cualquier manera y si de algo te sirve: Curte la piel, haz como los perros que los mojan, se sacuden y siguen adelante....pero sobretodo nunca dejes de luchar y de creer en las cosas que crees y por las que luchas, después de todos son tuyas.
ResponderEliminarUn abrazo
Estás experimentando algo que me ha costado mucho entender y que vivimos en el terreno de las telenovelas nacionales. Me encuentro con comentarios como : "nada de lo que se hace en este país sirve" o "en este país no hay actores ni actrices que valgan la pena" o "otra ridiculez que están haciendo" y he llegado a la conclusión:
ResponderEliminar1.- Todos las critican y dicen no ver la producciones televisivas nacionales (sin RCTV muy golpeadas y disminuidas) pero sí las ven y con saña.
2.- Nuestra autoestima como país está tan mal que nos lleva a depredar cualquier intento, pinino, opera prima, exploración y juego que se intente. Comparamos con el cine comercial nuestro hermoso cine azaroso y accidentado (injusto) y lo mismo hacemos con nuestros cantantes, telenovelas, actores y figuras deportivas.
Depredamos lo distinto, lo que se atreve y debemos aprender a que, como país nos está molestando vernos en pantalla y oirnos en la antena.
Los académicos, letrados, expertos, peritos y ladillados todos de lo que hacemos antes de que lo propongamos deberìan meterle mano y hacer cosas, hagan cine, escriban, hagan tv, arriesguémonos. Así tuvimos una tv de referencia en los 70s y 80s, así las telenovelas brasileras se hicieron objeto de culto y a la vez éxitos comerciales.
Así que todos a ponernos la pijama o desnudarnos los prejuicios.
Gracias Sócrates por tu reflexión