Comandante de emociones...
Siguiendo esa voz que desde hace rato me invitaba a volver a escribir por aquí, con la excusa de lo terapeútico, catártico, necesario, resonar colectivo o puro ego...no importa... decidí convertir hoy esa voz en impulso y "El Comandante" es la excusa perfecta para hacerlo...Lo primero que quiero compartir es que los dos capítulos que ví de la serie hasta ahora me atraparon emocionalmente y me cautivaron. Me sentí una mezcla de espectador común (los actores no solemos serlo) y crítico cinematográfico, en el que ganaba mas el primero, cosa que ya es un buen síntoma para mí. En general lo que ví me pareció sólido, contundente, con un buen manejo del suspenso y una gran habilidad para usar estrategias que atrapan al espectador, con un interesante manejo de recursos dramáticos para este formato, en ocasiones con suspenso muy exagerado y alargado (lo disfruté) y matices telenovelescos (los disfruté también , los compré todos) con un excelente performance de los actores y buena dirección artística. Sentí orgullo por ver el trabajo de amigos y conocidos venezolanos en la serie (Vicente Peña, Cesar Manzano, Johanna Juliete, Ernesto Campos) con un gran desempeño, haciendo un trabajo honesto, entregado, comprometido, al mismo nivel del protagonista (Andres Parra, que hace un trabajo fantástico). Queriendo ver pronto a mi querida Sheila que desde ya estoy seguro que brillará y la veremos entregada, conmoviendo, emocionando en cada acción dramática (Sí, siento debilidad por ella). Contrariamente a lo que he leido me generó hasta algo de "ternura" ver como se colaba el sutil acento colombiano en algunas de las interpretaciones. Me llegó con respeto, con la intención de unos actores que están asumiendo un trabajo con dignidad y valentía por encima de su propia identidad y gentilicio, me conecté con sus interpretaciones.
El segundo capítulo me asustó un poco... Ver a Chavez niño logró conmoverme, verlo lidiar con la gente que no lo comprende, que no lo acepta en el colegio porque tiene las alpargatas rotas, que le quitaran su caballo me dolió (dije "su", eso me asusta mas porque realmente no era suyo...) ver la dimensión humana de ese niño incomprendido me preocupó... Pensé: "Será que nos van a mostrar un lado sensible para generar empatía y conexión emocional con el personaje y después vamos a caer en la trampa de medio entender todo lo que pasa en los capítulos siguientes...?"
Soñé anoche y antenoche con la serie y con el comandante real. Ayer y lo que va de hoy me he descubierto pensando en este proceso de 18 años de locura que vivimos, leyendo las reacciones de diferentes personas y las reacciones de un gobierno que prohibe, impide, niega la transmisión de la serie, muestra paralelamente documentales del "heroe" y agrede y amenaza a los actores que trabajan en ella...Particularmente siento "pena ajena" ver a funcionarios del gobierno "prohibir" su transmisión (es como prohibirle a un adolescente ver pornografía). Por momentos pienso mas bien si no serán ellos acionistas del seriado, porque una medida como esta lo que hace es incrementar la necesidad, los medios y las acciones para devorarla: Instagram en vivo, pagínas privadas, youtube, links secretos, descargas y hasta resúmenes narrados....
Me asombro y me río un poco de las personas (con el respeto que merecen) que critican usar la figura de un "anti heroe" (los calificativos son peores, creanme) para hacer una serie...
"Debería darles verguenza" "Desenterrar un fantasma" "Convertirlo en un heroe" "Da asco, no se debería hablar mas nunca de ese mounstruo..."
Y esto es lo que me interesa como fenómeno. Esto es lo realmente importante que nos comienza a dejar este proceso.Los radicales de lado y lado que critican estos apenas dos capítulos son la demostración de lo necesario que es hablar y hablar sobre esto, sobre Chavez, sobre lo que hizo y dejo de hacer y sobre las emociones que nos genera. Los radicales que lo aman y que lo odian. Los que criticarán cada capítulo porque no esta su gran luz y heroismo y los que criticarán cada capítulo porque no esta su gran oscuridad y tiranía...demuestran lo que nos ocurre y sigue ocurriendo en esta trampa, en esta "equivocación de país" como diría Cabrujas. Es ingenuo y virginal quedarse con estos extremos y es importantísimo y absolutamente catártico y terapeútico lo que comienza a pasar alrededor de esta serie.
Hay que hablar de los muertos, de nuestros muertos, aunque no los queramos o aunque los queramos mucho. Hay que mostrarlos con todas sus costuras, llorarlos, reirse de ellos, re interpretarlos, discutir sobre ellos, encontrar nuestras conexiones o rechazos con ellos, sobre todo cuando esos muertos representan lo que amamos y odiamos, sobre todo cuando aun no superamos su tránsito por nuestro mundo y su partida... Sobre todo cuando esos muertos son responsables de mas muertos... Sobre todo cuando siguen siendo comandantes de nuestras emociones...




