viernes, 15 de abril de 2011

"Tocata y Fuga en la Terraza"

Cuando estaba justo frente al ascensor me di cuenta de que si tocaba los botones y el pasamanos de la escalera entonces podía contaminarlos.... Dios pero que stress!!!. Me acordé de inmediato de la película  "El Niño de la Burbuja de Plástico" con Jhon Travolta, que viviía aislado en su casa por una enfermedad congénita de Inmunodeficiencia... me devolví y me puse unas bolsas en las manos evitando hacer el menor contacto posible con los objetos. Rogaba que nadie saliera en ese momento en la vía hacia la terraza porque me encontrarían con el tapaboca, una gorra, las manos forradas por bolsas y un palo casi de mi altura en la mano que era con el que practicaría la rutina de la obra de teatro.
Llegó el ascensor, afortunadamente vacío... Cuando se cerraron las puertas detrás de mí me quede sólo con mi reflejo en el espejo. Realmente estoy pálido y esta luz blanca no me ayuda, pensé. Se abrió en el PH e inmediatamente me di cuenta que la puerta del señor... Polaco creo... que vive arriba estaba abierta. Ojalá que no se acerque a la puerta porque no tengo energías para explicar nada y además habla muy mal español, eso me decía mientras abría la puerta de la terraza a la que tocaba delicadamente con las bolsas en las manos.

Cuando llegué a este edificio hace cuatro años una de las primeras cosas que plantee al ser nombrado presidente de la junta de condominio (caí como un gallo de recién llegado) fué quitar todas las Bateas que no se usaban y que ocupaban espacio en la terraza. En su lugar propuse construir maleteros, o un solarium, o hacer unos pequeños bancos para leer y para reuniones y un monton de otras cosas que uno propone cuando adquiere una propiedad y quiere que se revalorice, esta enfiebrado, etc, etc, etc.
Cuando me paré en frente de la línea de bateas viejas que ya no se usan por primera vez me pareció que tienen un encanto especial... Eran como la imágen del recuerdo de muchas lavanderas que habían compartido ese espacio como 20 años atrás, hablando de sus quehaceres del día, de sus amores y desamores, de sus preocupaciones y de muchas otras cosas. Los alambres que cuelgan al frente y que van de un extremo a otro de la azotea me parecieron en absoluta armonía con el espacio, a pesar que lamenté el que estuvieran allí para poder practicar mejor, me parecía que formaban parte una escenografía perfecta en donde se pudiese haber desarrollado una pequeña obra con personajes geniales y muy característicos. Fui felíz con esa terraza...

Al ratito de estar practicando, me había quitado obviamente las bolsas de las manos pero no el tapaboca, por aquello de la responsabilidad social, y de que había mucho viento y las partículas podían dispersarse si estornudaba y tosía, me quedé paralizado al ver que me estaban contemplando del edificio del frente.
Entre el mío y el otro hay como aproximadamente unos 5 o 6 metros, espacio suficiente para ver con claridad la figura de la otra persona, incluso el otro Edif es mas alto que este, osea que la mujer que me miraba podía apreciarme desde un plano elevado. Pude ver su cara de terror cuando me vió con el tapaboca puesto. Ella estaba colgando la ropa en lo que imagino era el lavandero de su apartamento y su primera reacción fué esconder la cabeza detrás de una franela rosada y desteñida cuando la descubrí mirándome.
Me hice obviamente el loco y seguí practicando con la naturalidad que me permitía la situación... De reojo pude ver que llamó a otra persona, un muchacho mas jóven que ella, que también asomó us ojos esta vez entre un pantalón marron colgado un poco mas allá. Ambos hablaban y me miraban entre medias, camisas y fundas mojadas. En cierta forma lo que había imaginado al entrar, sobre representar una pequeña obra de teatro, estaba sucediendo de manera espontánea... Me imaginé entonces mientras seguía haciendo mis rutinas, lo que podrían pensar ellos de mí.
Estoy preparando un casting de un personaje que es paramilitar y asesina a mucha gente. Me imaginé que ellos me estaban viendo como ese "paraco" que practicaba sus rutinas de ataque urbanas y se tapaba la cara para no ser reconocido... "¿A cuantos habrá matado con ese palo?  ¿Esas bolsas serán para no dejar huellas?..."

El ruido brusco de la ventana cerrándose me permitió volver al aquí y ahora. Habían cerrado todas las ventanas por donde me estaban mirando y luego cerraron las otras que me imagino eran de los cuartos, cocina, etc. Concluyo que no fueron tan imaginativos y que pensarían "Este loco tiene un virus... mejor seamos precavidos"... La sensación de rechazo que experimenté no fué normal. Me sorprendió incluso la reacción tan desmedida por parte de ellos. Mis visceras saltaron:  "Ojala esa ropa se le pudra y le quede con mal olor..." También pensé... Y si tienen bebes pequeños? y si viven con ancianos?
Al fnal de cuentas se están protegiendo...

Me sentí muy débil. Apenas practiqué unos 20 min y ya estaba realmente cansado. Pensé que el hecho de haber terminado el antiviral era razón suficiente para activarme un rato... Tome un poco de aire di un vistazo alrededor y decidí bajar nuevamente. Al entrar a mi casa sentí como si hubiera llegado de una gran aventura y mientras escribía estas líneas comenzó a llover... una lluvia rara... con sol... que permitió la entrada de un olor a tierra mojada, como el que sentíamos cuando niños mi hermana y yo en el garage de aquella casa vieja de La Florida, cerquita del Avila.
La puerta de la casa siempre estaba abierta, estábamos adentro pero la puerta que era de un garage (en ese momento convertido en nuestra casa) siempre estaba abierta... Podíamos salir cuando quisiéramos... a veces no hacía falta porque el olor del jardín y de la tierra nos llegaba... Como ahora.

7 comentarios:

  1. Tu post está tan denso, entretenido y preñado de imágenes e ideas tan deliciosas que la única alternativa posible para el lector es pedirte que sigas escribiendo cuando esta circunstancia haya pasado. Yo sé que el tiempo no siempre es un aliado, pero vaya que hay talento qué explotar, no lo dejes de hacer!

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  2. Que tripa la escena que protagonizaste ensayando en la terraza. Por ahí tengo unas fotos del lavandero de mi edificio, te pongo una en tu FB.
    Espero que te cures de la AH1N1, pero que no te cures de tu blog.

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  3. Comparto plenamente la idea de Wildman, no dejes de hacerlo por favor. Por cierto, entre tu edificio y el que están frente a él hay poco más de 20 metros...

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  4. Gracias Ricardo, Vicente, Andrés... De verdad que para mí esto ha sido toda una sorpresa... No pensé que fuera tan grato para otros leer mis aventuras con esta experiencia. Varias personas me han comentado lo mismo sobre seguir escribiendo luego que termine el reposo... Lo estoy considerando jejeje.
    Abrazo!

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  5. Hola! pasé por este blog por pura casualidad, y he quedado encantada con la forma en que cuentas tu momento con la AH1N1 jajaa flechazo viral!!! Feliz día!

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    1. Gracias LunaSol, buen nombre...! Sigo buscando tiempo para escribir.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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